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viernes, 23 de octubre de 2015

La Divinidad del ser humano



Una de las muchas particularidades que tiene nuestra especie es que tenemos conciencia de nosotros mismos. Hay estudios recientes que afirman que hay otras especies animales, como perros, simios y delfines, que son capaces de reconocerse a si mismos ante un espejo, y de ahí se afirma que tienen conciencia del yo.
Pero nuestra conciencia como individuos y como grupo va mucho más allá. Que se sepa, somos la única especie que rinde tributo a los muertos, que los recuerda y honra. Gracias a esto los arqueólogos y antropólogos pueden arrojar luz sobre cómo vivíamos hace miles de años.
Y es precisamente esta conciencia de ser especiales la que desde hace siglos ha llevado al ser humano a preguntarse sobre sí mismo y a su relación con Dios.

En la Antigüedad la falta de Conocimiento hacía que atribuyésemos características divinas a todo lo que no entendíamos. Por eso había un dios de los vientos, otro del mar, uno para el inframundo y otro para el paraíso, el Sol, la Luna,…
Pero la gran pregunta era y sigue siendo, ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos?

Hace ya siglos se estableció la posibilidad de que el Hombre tuviera origen divino. Es decir, que el Hombre hubiese sido creado por Dios, y por tanto nuestra propia conciencia nos hablaba acerca de nuestra propia divinidad.
El Cristianismo persiguió esta idea ferozmente y le costó la vida a mucha gente, a pesar de que es el propio Cristianismo el que incluye en la Biblia que el hombre fue hecho por Dios a imagen y semejanza suya.
Pero las fuentes de las que bebe esta tradición son mucho más antiguas.

Hoy en día todos estamos más o menos familiarizados con dos términos sánscritos (antiguo idioma hindú).
NAMASTÉ. Es el saludo por antonomasia en la India y Nepal. Un saludo para dos personas que se encuentran y podría traducirse aproximadamente por “Me inclino ante ti”.

Por otro lado tenemos la palabra NAMASKAR, que podría traducirse por “Saludo a la divinidad que hay en ti”. Es un saludo mucho más espiritual ya que nos estamos refiriendo a nuestra propia divinidad y a la de la persona a la que saludamos.

Namaskar
Namaskar


Términos similares se encuentran en otros idiomas, como por ejemplo GASSHO en japonés.

Así pues el concepto de la divinidad humana es mucho más antiguo de lo que habitualmente suele considerarse, y no sólo en el lejano Oriente. 
En Europa este concepto también caló muy hondo, especialmente en épocas medievales en que la racionalidad empezó a abrirse paso hasta eclosionar en el Renacimiento Italiano.
Hay huellas más antiguas y a una de ellas es a la que vamos a referirnos en esta entrada del blog.

En la antigua Grecia había muchas sectas y sociedades secretas que tenían sistemas y codificaciones  propias para sus actividades. Los Misterios Eleusinos podrían ser un buen ejemplo.

Pero si un grupo alcanzó notoriedad entre todos ellos fueron los Pitagóricos, fundados en el siglo V antes de Cristo.
Poco es lo que se sabe a ciencia cierta de aquella época ya que entre el secretismo propio de esos grupos y los estragos hechos por el tiempo y por organizaciones rivales, el legado recibido es más bien escaso.

Pero hay un elemento que sí escapó a la inquina del tiempo. Cuando dos pitagóricos se encontraban una de las claves para reconocerse como tales era compartir una manzana.
Sí, algo tan trivial como una manzana puede esconder un secreto tremendo para la mentalidad de aquella época y posteriores. En la manzana está representada la divinidad humana.

Generalmente estamos acostumbrados a partir una manzana verticalmente para así separar los cuartos y desaprovechar menos. No tiene secretos, … ¿o sí?

Si en vez de cortar la manzana verticalmente la cortamos horizontalmente el panorama que vemos es totalmente distinto.

Representación de la divinidad humana en el corte horizontal de una manzana
Corte horizontal de una manzana con la representación de la divinidad humana.


Como en todo objeto más o menos circular, hay un centro geográfico que es representado por un punto. El número uno, la unidad representa al Dios único y unitario en tiempos en que la religión oficial era politeísta.

Alrededor de ese centro hay una estrella de cinco puntas que en los tiempos paganos era la representación del cuerpo humano. Una punta para cada extremidad, una cabeza, dos brazos y dos piernas. En épocas posteriores la disposición de las puntas de la estrella fue girada para representar así al demonio, pero ésa es otra historia.
Así pues tenemos la representación del Hombre y dentro de él la representación de Dios.

Si continuamos saliendo hacia fuera en la sección de la manzana, podemos ver una serie de puntos que coinciden uno a uno con cada una de las puntas exteriores e interiores de la estrella. Físicamente son conductos muy finos que ayudan al crecimiento de la manzana, pero simbólicamente estos diez puntos son una representación del elemento clave de los pitagóricos, la tetraktys. La cuál no es otra cosa que la suma de los cuatro primeros números (1+2+3+4 = 10) y que suele ser representada como un triángulo equilátero; y el diez es una vez más una representación de la perfección alcanzada, de la divinidad.

Y a su alrededor, en el borde exterior de la manzana tenemos una circunferencia, que si tenemos suerte con el ejemplar de la fruta que cojamos puede ser perfecta, con 360º. El círculo perfecto, en una época en la que no había compases para poder realizarlos era también una representación de lo divino.
Cuenta la leyenda que las últimas palabras que dijo Arquímedes al soldado que le mató cuando el ejército romano finalmente conquistó la ciudad de Siracusa (en Sicilia), fueron “No estropees mis círculos”.

Así que, resumiendo, tenemos una circunferencia que representa la perfección, dentro una tetraktys que simboliza lo divino, dentro de ella la representación del cuerpo humano y justo en el centro el símbolo de la unidad divina. Una buena explicación de la Divinidad del ser humano, ¿verdad?

2 comentarios:

  1. La conciencia siempre es la misma. Lo que cambia es el grado, el nivel de la conciencia. Los animales tienen conciencia, pero menos desarrollada que nosotros.

    Esa conciencia es la que crea el pensamiento que recuerda el pasado, que imagina lo que puede suceder en el futuro. Esa conciencia al recordar el pasado es la que ha generado el miedo: ayer sufrí un accidente y tengo miedo que se repita, o ayer experimente un gran placer y quiero que se repita, y también tengo miedo de que no se repita. Y también esa conciencia es la que ha creado a dios, por ese miedo que tenemos, ha creado toda la superstición.

    Por tanto, esa conciencia se ha de vaciar, para que llegue la inocencia de lo nuevo, la conciencia pura, primigenia.

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    Respuestas
    1. Muy interesante tu punto de vista, Toni.
      En efecto el miedo a lo desconocido es uno de los orígenes de la mayoría de los dioses, especialmente en la antigüedad.
      Gracias por comentar y por la visita.
      Un "saludo".

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