NUESTROS CURSOS DE REIKI

Cursos On-Line de La Brújula Ancestral:

OTROS CURSOS

Otros cursos

miércoles, 3 de febrero de 2016

La Meditación del Intercambio



A medida que se avanza en el camino de la meditación, nuestro espíritu se irá aquietando, aunque pueda parecer al principio que ocurre todo lo contrario.
A veces al intentar calmar los pensamientos, parece que crecieran en número y hubiera más que antes de empezar. En realidad no es que se hayan multiplicado, sino que has empezado a ser consciente de ellos, de su existencia y de su número y actividad constante.
Ya vimos en otra entrada que no es posible, ni recomendable, bloquearlos, pero lo que sí puedes hacer es controlar el proceso, eliminar las causas del sufrimiento para favorecer la auténtica felicidad. Debido a nuestras costumbres, genética, historia, los pensamientos habitualmente sólo sirven para aumentar nuestro sufrimiento.

La meditación regular conduce a la libertad, que lleva aparejada el dominio del espíritu y la paz mental, no al embrutecimiento o a la destrucción de la espontaneidad. Por meditar nadie va a convertirse en un “asperger”.
Los textos budistas nos ofrecen una hermosa metáfora sobre la pacificación de la tumultuosa actividad de los pensamientos: una cascada ruge al caer el agua, pero poco a poco se va calmando según se acerca a la llanura para finalmente ir a parar al vasto océano.

Esta evolución de la mediación tiene cinco etapas y utilizando la metáfora anterior serían éstas:
1.- La cascada de agua cae desde un alto acantilado: tus pensamientos se hilan unos con otros sin interrupción, parecen más numerosos que antes, pero sólo porque has llegado a ser consciente de ellos.
2.- El torrente de agua desciende por las gargantas en forma de rápidos: tu espíritu alterna momentos de reposo y también de actividad.
3.- El río ancho fluye sin obstáculos: tu espíritu únicamente se agita cuando es perturbado por algún acontecimiento; si no lo hay, está tranquilo.
4.- El agua toma forma de lago que es surcado por unas pocas olas: en la superficie tu espíritu puede parecer agitado, pero por dentro está tranquilo y anclado en el presente.
5.- El océano tranquilo: tu espíritu ya no necesita concentrarse ni recurrir a antídotos contra la cadena ininterrumpida de pensamientos. Estás en paz.

Este recorrido no se hace en un día, ni en un año, pero antes o después te darás cuenta de que realmente has progresado. Si aceptas honestamente que el camino es largo y perseveras al igual que harías para dominar una disciplina deportiva o un idioma extranjero, ¿por qué no habrías de lograrlo también con el entrenamiento de tu espíritu?

La aventura, tanto en su recorrido como en su premio final, merece la pena. No estás persiguiendo algo ordinario, sino el dominio y una manera de ser que mejorarán toda tu calidad de vida.

En ocasiones los sufrimientos que padecemos en nuestra vida nos hacen ser más conscientes de los sentimientos de los demás, y nos permiten despertar nuestro espíritu y corazón y abrirlos a los demás.
Usualmente esta apertura es temporal, pero podemos hacer que se convierta en permanente, basta con cambiar mentalmente a través de la respiración el sufrimiento del prójimo por nuestra felicidad deseando que nuestro sufrimiento sustituya al de los demás.


Meditación del Intercambio
Meditación del Intercambio


Seguramente piensas que ya tienes suficientes problemas como para echarte encima los de otras personas. Pero el efecto es justo el opuesto. La experiencia demuestra que asumir, transformar y disolver mentalmente el sufrimiento de los otros seres mediante la compasión, no aumenta nuestro sufrimiento, sino que ayuda a disiparlo. Esto se debe a que el amor altruista y la compasión son los antídotos más fuertes que existen para nuestros propios padecimientos.
La contemplación egocéntrica de nuestros tormentos destruye nuestro valor y únicamente sirve para hacer crecer nuestra propia sensación de soledad y desamparo. Pero si te deshaces de esa coraza egoísta, el sufrimiento del otro hace que tu amor altruista y tu valor aumenten significativamente.

La práctica de la meditación del intercambio es muy eficaz para vivificar nuestro altruismo y compasión. Cuando contemplemos el sufrimiento de los demás, tendremos una “inclinación natural” hacia la compasión y la ayuda al prójimo.


--- ooo OOO ooo ---

Meditación:
Piensa en una persona que se haya portado muy bien contigo, y empieza a sentir un amor fuerte y altruista hacia ella.
Reflexiona sobre su bondad, sobre las dificultades que ha sobrellevado a lo largo de su vida, sobre sus alegrías y sus tristezas y penurias.
Para conseguir que la compasión sea poderosa, imagina a esa persona pasando por grandes sufrimientos y privaciones, como por ejemplo se muere de hambre o de sed, o está siendo maltratada. Sé tan gráfico como te sea posible para que la vivencia sea más intensa.
Mientras la empatía llena tu ser de sufrimientos hasta un punto casi insoportable, permite que crezca en ti un poderoso sentimiento de compasión. Siéntela crecer y crecer hasta que llena todo tu ser. A continuación empieza a proyectar esa compasión hacia esa persona que sufre, y luego a otra y a otra hasta que llegue a todos y cada uno de los seres sintientes de este planeta, mientras piensas que ellos también tienen derecho al mismo amor.
Acuérdate de las personas ancianas y sus dolores, de los enfermos, de los pobres que tienen lo mínimo para sobrevivir, de las personas que  están privadas de todo lo básico, y también de los que son víctimas de sus propios espíritus, de sus sufrimientos, angustias, deseos u odios.
Piensa también, cuando extiendes ese amor y compasión, en esas personas a las que ves como tus enemigos, y a los que provocan toda clase de disturbios.
Reúne a todos los seres del mundo y míralos como una inmensa multitud. Ahora recuerda que ellos, igual que tú, también han sufrido en incontables ocasiones a lo largo del ciclo infinito de existencias.

Cuando sientas que la compasión te embarga plenamente, podrás empezar la práctica del intercambio.
Visualiza cómo al espirar estás enviando a todas esas personas que sufren tu aliento, tu felicidad, tu vitalidad, todo lo bueno que hay en ti, como si fuera un Luz blanca y refrescante. Desea que reciban esas bondades sin restricciones, ni exteriores ni interiores. Piensa que esa Luz colma todas sus necesidades sean del tipo que sean.
Al inspirarimagina que estás absorbiendo, como si se tratara de una informe masa negruzca, todas sus enfermedades, sus emociones negativas, sus trastornos físicos o mentales,…, y que este intercambio les alivia de sus tribulaciones. Considera que sus sufrimientos te llegan como una ligera neblina traída por el viento. Cuando hayas absorbido y transformado todos sus males, siente una gran alegría invadiéndote al mismo tiempo que eres consciente de una total falta de apego.

Repite esta práctica tan a menudo como puedas hasta que llegue a ser parte de ti, de tu forma de ser y de vivir la vida. Jamás pienses que ya se ha hecho bastante por la gente que sufre. Puedes realizar esta práctica cuándo y dónde quieras, especialmente en el caso de que seas tú mismo quien está sufriendo.
Cuando esto ocurra, asociar la compasión y el altruismo con tus propios dolores será como un bálsamo y te permitirá abrirte a los demás, en vez de encerrarte más y más en el egocentrismo.

--- ooo OOO ooo ---

Esta práctica te ayudará a asociar tu respiración con el crecimiento de tu compasión hacia los demás. Como es tan sencilla, puedes hacerla en cualquier momento de la vida cotidiana antes de acostarte, al ir a trabajar, al recoger a los hijos en el colegio,…



Bibliografía:
-         Meditación. La primera y última libertad. Osho
-         El libro de los secretos. Osho
-         En defensa de la felicidad. Matthieu Ricard
-         El arte de la felicidad. Dalai Lama
-         El arte de la sabiduría. Dalai Lama
-         El milagro de la plena consciencia. Thich Nhat Hanh

No hay comentarios:

Publicar un comentario