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miércoles, 26 de agosto de 2015

Aproximación al Reiki

ACERCAMIENTO AL REIKI

La fascinación que ejerce el Reiki se justifica porque ayuda a satisfacer algunas necesidades primarias del ser humano, como la armonía o la felicidad, las relaciones humanas a través del contacto físico y la autorrealización. El Reiki contribuye a que experimentemos la integración en un todo vivo, y de esta forma ayuda a satisfacer otra necesidad básica: la de pertenencia, pertenecer a un grupo o a algo. El Reiki no es una energía más consciente para unos que para otros, sino la herramienta que nos pone en contacto una vez más con nuestro origen y con el núcleo del ser humano, nos permite desarrollar la fuerza desde nuestro propio centro vital.

Reiki es una palabra japonesa. La sílaba REI expresa la energía universal, ilimitada e inagotable. KI constituye una parte de esa energía, nuestra fuerza vital personal. Así que podríamos decir que REIKI es la confluencia de la energía universal con nuestra propia fuerza vital personal.
Esta misma energía es conocida con otros nombres en otras culturas y religiones: los indios la llaman prana; los chinos, chi o ling chi, que significa “energía anímica”. Los cristianos hablan de la luz o de la fuerza divina. Los rusos dicen “bioplasma”. Wilhelm Reich, el fundador de la bioenergía, lo denomina “energía Orgón”.
Las palabras con las que todos conocemos esta energía independientemente de nuestra cultura, religión o color de piel son “amor incondicional”.

Reiki en japonés
Reiki en japonés



EL Reiki es la energía absoluta, inagotable, que todo lo abarca, que llena el espacio que nos rodea. Es la fuerza que está en la vida de todos los seres, humanos, animales, plantas, la que hace crecer todo y lo mantiene vivo, y también la que se vuelve “creativa” gracias a nuestra mediación.
Es la energía que todo lo mueve y lo relaciona entre sí.

La palabra Reiki describe asimismo los métodos mediante los cuáles se transmite esa energía. Es un método terapéutico natural, fácil de aprender: mediante la imposición de manos sobre nosotros mismos, a otra persona o animal o planta, se transmite la energía vital universal.
Uno mismo se convierte en un canal transmisor de esta energía que fluye a través nuestro transmitiendo calor, con toda su fuerza, mediante las manos. Ser un canal transmisor significa que, con la utilización del Reiki, no nos desprendemos de nuestra propia energía vital personal, sino que transmitimos la energía universal mediante nuestro cuerpo. Sea al tratar a otra persona o a nosotros mismos, nos estimulamos, la fuerza del Reiki fluye a través nuestro sin impedimentos.
Los tratamientos periódicos con Reiki intensifican el flujo de energía y activan y aumentan nuestra propia fuerza. Se refuerza el sistema inmunológico y se estabiliza nuestro equilibrio anímico-mental.

En numerosas culturas y países de una forma u otra, podemos encontrar la práctica natural y respetuosa de esta transmisión de energía sanadora, ya que el conocimiento de la misma tiene más de 2.500 años.
Antiguamente este conocimiento sólo era accesible a sacerdotes y a ciertas personalidades elegidas. Eran personas con un alto grado de desarrollo espiritual y mental, por lo que se comportaban de forma atenta y responsable con este conocimiento y con sus congéneres. Lo mantenían en secreto, y sólo lo transmitían a quienes tenían un largo camino de aprendizaje suficientemente probado.

Gracias al doctor Mikao Usui y a sus continuadores, y sobre todo gracias a Hawayo Takata, la situación antes descrita ha cambiado radicalmente y ahora todos tenemos a nuestro alcance el poder aprender y practicar Reiki con toda tranquilidad.

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