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jueves, 25 de agosto de 2016

El cuerpo como puerta a la Mente y Espíritu

EL CUERPO COMO PUERTA A LA MENTE Y EL ESPÍRITU

Como regla general siempre que tengamos tiempo es preferible realizar un tratamiento completo de Reiki, ya sea a uno mismo o a otras personas. Por un lado aprendes a percibirte y a experimentar de forma global, y por otro lado notas el reparto instantáneo de tu energía vital personal.
En ese momento puedes sentir un sorprendente calor en algunas zonas, mientras que en otras puede que no notes prácticamente nada. O tal vez en algún sitio puedas notar una molestia, o puede que incluso se te enfríen las manos.

Tratamiento de Reiki


La medicina tradicional china siempre ha contemplado y tratado integralmente a la persona, y es gracias a ella que tenemos explicación a algunos de estos fenómenos indicados anteriormente. Quizás se pueda entender mejor con el ejemplo gráfico de la acupuntura, en la que no siempre se colocan las agujas ahí donde está la molestia (ya que es sólo un reflejo), sino en el punto donde está la causa que origina la molestia.
Si poco a poco vas conociendo esta relación origen-zona refleja, aprenderás a entender mejor el proceso y a colocar las manos de forma más certera.
Con cierta frecuencia podemos ser conscientes de que no siempre damos la atención necesaria a nuestras zonas débiles, como por ejemplo los pies.

Si quieres haz una prueba de sensibilidad en tus propios pies.
Cierra los ojos y concéntrate en ellos. ¿Puedes percibirlos tan nítidamente que puedas diferenciar individualmente cada uno de los dedos sin moverlos? No te desesperes si no lo consigues a la primera.
Ahora coge uno de los dedos gordos con ambas manos y tócalo, muévelo suavemente durante un rato. Seguro que después tu percepción del mismo es muy clara. Puede que incluso notes que estás más despierto. ¿Por qué? Porque los dedos de los pies están conectados con los pensamientos.
Si tienes dificultades con esto, puedes aplicarte varios autotratamientos básicos. Con ellos podrás armonizar en ti la fuerza vital y resintonizarte con tus propios pies como tales.

Gracias a la acupuntura sabemos que la cara refleja todo tu cuerpo, al igual que las orejas, las manos y los pies.
En tu cara, la frente representa el acto de pensar; de los ojos a la boca, el sentir; y la boca y la barbilla, el querer.
En las orejas, el lóbulo representa la cabeza, tu pensamiento; el pabellón auricular, el tronco, tu sentimiento; y el reborde externo, las piernas, tu querer.
Los dedos de la mano equivalen a la cabeza, excepto el pulgar, que es tu voluntad; y la palma de la mano es el tronco, tu sentir.
Los dedos de tus pies conectan con tu cabeza, como heos visto antes; el empeine, el tronco; y los talones, la parte baja del tronco y las piernas. Nuestros talones se conectan también con nuestros codos y barbillas.


El Yin y el Yang.

Yin y Yang


De entre los muchos legados que nos ha dejado la Medicina Tradicional China, vamos a citar ahora el principio del Yin-Yang, que determina la polaridad entre yin, receptiva, feminina, y yang, activo, masculino. Todos los seres vivos tenemos presentes ambos componentes y determinan nuestra personalidad y equilibrio vital según prevalezca uno u otro.

El Yin se manifiesta en la mitad izquierda del cuerpo (en las personas diestras y al revés en las zurdas), y el yang en la mitad derecha. Todas las funciones de la parte izquierda del cuerpo son dirigidas por la parte derecha del cerebro, y al contrario, todas las funciones de la parte derecha del cuerpo son controladas por la parte izquierda de nuestro cerebro. Hacen un cruce, una especie de X.
La mitad izquierda de tu cuerpo representa la vida afectiva, la capacidad de entrega e intuición. Todas tus sensaciones corresponden a ese lado, al igual que la capacidad de poder aceptar y recibir.
La mitad derecha representa el entendimiento, la manera de pensar y obrar. Tus facultades para abrirte camino, expresar tu actividad y tu capacidad de dar.

Cuando hagas un tratamiento fíjate en cómo lo percibes. ¿Hay un equilibrio armónico? Si te estás dando Reiki a ti mismo, ¿cuál crees que tu disposición de dar y recibir? ¿Podrías cambiar algo en tu vida para estar más cerca del equilibrio entre actividad y pasividad?
Estar sano, ser completo, significa que puedes vivir con estos elemento contrapuestos en equilibrio y armonía.


En otro orden de cosas, cabe mencionar que hay diferentes partes del cuerpo que equivalen a tu pensar, a tu querer, a tu sentir, y necesitan relacionarse entre sí. A tu cabeza el corresponde el acto de pensar; a tu tronco, el de sentir; y a tus piernas y pies, tu querer, tu actuar.
¿Te dice algo sobre ti mismo el lenguaje de tu cuerpo? ¿Hay equilibrio armónico entre unas partes y otras? Si no lo hay, ¿qué crees que ha pasado para que hayas perdido ese equilibrio?
Después de un tiempo aplicándote autotratamientos de forma regular, ¿se modifica el flujo de energía en tu cuerpo? ¿Hay aspectos de tu vida en los que se reflejen estas modificaciones?
Presta especial atención a los ámbitos vitales en los que notes bloqueos y luego busca esos bloqueos en tu cuerpo. ¿Se corresponden?
Por ejemplo, para sintonizar tus pensamientos y sentimientos, podrías prestar una atención especial a tu cuello que es la zona por donde se comunican según el esquema indicado anteriormente. O puede que tengas unas grandes ideas, y que además conectes bien con ellas, pero tengas un obstáculo a la hora de plasmarlas en la realidad. Entonces sería interesante examinar tus caderas, piernas y pies, pues es la zona representativa de la “materialización”.
Si después de bastantes autotratamientos sigues notando bloqueos, entonces sería recomendable que te inicies en el Segundo Nivel de Reiki. Tras la correspondiente iniciación, la energía vuelve a fluir sin impedimentos.
Cuanto más intensamente puedas sentir tus piernas y pies, más fuerte será tu conexión con la tierra y tu capacidad de obrar. Si sientes un suelo firme y seguro bajo tus pies, podrás materializar tus ideas y sentimientos conscientemente y de forma activa.


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