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jueves, 12 de enero de 2017

Integrar la Felicidad

INTEGRACION PERSONAL DE LA FELICIDAD
POR KWAN YIN


Ser feliz representa el acto supremo de comunión entre el ser y la vida que lo rodea; ser feliz es integrarse internamente con su mente, sus emociones y sus sentidos, y a la vez, fundirse con todas aquellas cosas que lo rodean. Cuando la mente y las emociones están atentas a los mensajes del mundo físico existe integración; cuando el ser humano desfasa sus pensamientos mandándolos hacia un pasado o hacia un futuro hipotético, decimos que el ser humano está desintegrado.

Felicidad - Kwan Yin


Integración consciente.

En la práctica diaria de ser feliz, es preciso abocarnos a la tarea de la integración, pero consciente, hay múltiples trabajos en los que el ser humano se encuentra, mental, emocional y físicamente, unido, integrado, dedicado a la ejecución de una determinada acción o tarea; sin embargo, todo esto se hace de una manera inconsciente, automatizada, perdiendo el sentido de lo que es estar vivo y estar disfrutando de la existencia física. Cuando el ser humano pueda trabajar normalmente, pero a la vez, estando consciente de su responsabilidad de ser feliz, en ese momento tendremos una mutación, un cambio en la naturaleza interna del ser, en los procesos mentales, en la calidad de las emociones, e incluso, en la percepción física de lo que lo rodea.

La disciplina de la integración.

La disciplina de la integración implica que el ser humano debe permanecer con su atención mental y emocional puesta en aquello que su cuerpo físico está realizando; si esto se logra hacer disciplinadamente, al menos treinta minutos al día, estaremos cultivando a un nuevo ser, que vendrá a la manifestación, en el momento que la integración sea lo suficientemente completa como para establecer el contacto directo con el ser interior. En otras palabras, experimentando la integración en el presente, el ser pone en marcha un proceso de expansión continua de conciencia que lo llevará de una manera automática y rápida, a establecer un antakarama, es decir, su contacto con la mente superior, con el ser superior, con su Dios interno.

El primer principio: Nadie puede darme la felicidad, sólo yo debo conseguirla.

La mutación, aunque no puede ser explicada, en principio, debe representar el despertar hacia una nueva vida, el despertar hacia una nueva realidad, el abandono de los moldes y viejas ideas, y el descubrimiento de nuevos conceptos y emociones que enriquecerán, notablemente, la vida del ser, por eso es que decimos en nuestro primer postulado: Nadie puede darme la felicidad, sólo yo debo conseguirla. ¿Dónde reside el valor de esta afirmación? Más allá de nuestra pueril significación de lo que es felicidad, tenemos que encontrar el verdadero sentido de la palabra; la Felicidad es un estado de conciencia, no es un goce pasajero, ni es un estado armónico transitorio, no debe estar asociado a ciertas causas externas, porque entonces deberíamos llamarlo de otra forma, pero no felicidad.

La gran diferencia entre la felicidad que proviene de la integración en el presente y la felicidad que se logra mediante el haber alcanzado ciertos objetivos, o el haber sucedido ciertas cosas, reside en la permanencia de la primera y en la temporalidad de la segunda, es decir, el ser humano, en el primer caso, alcanza la Felicidad como un estado normal del ser y empieza a vivir en él; en el segundo caso, la felicidad sigue dependiendo de que las condiciones externas se mantengan y no cambien.

La Felicidad es inenarrable.

Si observan, la felicidad a la que he venido refiriéndome no es conceptual, es una experiencia real, vivida, experimentada únicamente por el ser, e imposible de ser transmitida a otras personas por ninguna vía; la felicidad es algo personal, es algo que sólo el ser comprenderá una vez que la haya experimentado, y, cuando esto suceda, la descripción que podría hacer de ella a otras personas, resultará tan vacía, que en definitiva no podrá ser descrita ni imaginada por los demás.
Haciendo una recapitulación de lo dicho hasta ahora, podríamos afirmar, que los diez principios tienen su razón de ser, en el hecho de que la felicidad es un logro personal y que únicamente será alcanzado cuando el ser humano realice una transformación en sus procesos mentales, en sus actitudes hacia su vida externa y descubra el maravilloso mundo del presente; estamos hablando entonces, de una nueva forma de pensar, de sentir y de vivir la vida.


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